Sabes que estás ante un genuino ejemplar de “mayoriscencis pamboliensis” (especie no protegida y en vías de extinción) cuando:


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  • En su familia siempre hay alguien que se llama Apól-lonia, Cati, Joanaina, Linita, Xesca, Margalida ó Coloma, y los hombres Tomeu (ó Tolo), Pep, Toni, Xisco ó Maçià.
  • A sus padres ni se les pasó por la cabeza llamarle otra cosa que no fueran los nombres de los abuelos.
  • Se extraña de que, en la Península (ese sitio tan lejano y hostil ), hagan los bocadillos sin tomate ni aceite, y que nadie sepa que es un “reventado”, y menos aún de Ron Amazonas.
  • Se va a la playa de Es Trenc a “pegar un capfico” y, si es de Palma, la gente le dice al volver: T’has anat tan enfooooora? Ido.
  • Es absolutamente incapaz, genética y cognitivamente, de entender las diferencias de registro semántico de “ir/venir/volver/subir/bajar/traer/llevar”. Si habla con un amigo por teléfono y le dice que va a su casa le dirá “ahora vengo” y no “ahora voy”.
  • “Subir y bajar” á Palma es absolutamente aleatorio. Gente de un mismo sitio “sube” o “baja” a Palma, dependiendo del estado de ánimo de cada uno.
  • Si en una conversación te suelta “no passis pena per això”, es cuando debes empezar a preocuparte.
  • Prefiere pagar más por la fruta o las verduras si le dicen que son “mallorquinas”. Las de fuera se llaman “de cámara”.
  • Está convencido de que las ‘quelitas’ con sobrasada son un manjar de dioses (y es así, además).
  • Vuelve de un viaje a un sitio paradisíaco (Seychelles, Bali, Mikonos) y la gente le espeta: “si, peró com a Mallorca no s’hi està”.
  • Felicitar el santo es tanto ó más importante que el cumpleaños, pero casi nunca se acierta: “gràcies rei, peró jo no som albercoc, som dels ases”.
  • Le cuesta un montón pronunciar ciertas palabras: problema (poblema), semana (sem.mana) ó caramelo (caramel.lo), pero usa términos propios, como “esborrar” ó “estijeras”, y sobre todo “estoy empreñado”.
  • No le extraña que en los puestos de venta del mercado le llamen “rei” ó “reina”. “Guapo” es un adjetivo polivalente, y no referido exclusivamente a entidades vivas: “que coche más guapo”.
  • Es “deixons” y “sa dallona” son términos deícticos polivalentes, (sirven para designar la relación espacio-temporal) que se usan tanto para señalar un vehículo como un trozo de pan o el mando a distancia: “pasa’m es deixons de devora sa dallona que està damunt de sa tele.”
  • Es habitual usar la expresión “bé idó, ja te diré coses”, que significa que, de eso, nada de nada.
  • También es muy común la expresión “caaaaaaaaaa”. Y coloca la conjunción ‘pero’ al final de cada frase, y acentuada en la última vocal: “sabes que es de caro esto, peró”.
  • Utiliza la expresión “pa paaaaaam” para referirse a una caída o a una bofetada (es decir, a una “paparra”).
  • Si va a la playa y alguien le salpica suele decirle “no me esquites, betualmon sagrat”.
  • No usa sacapuntas, sinó “maquineta”. Llama a las aletas de buceo “patos” y a los lápices de colores “pinturetas”. Sus mayores llaman a los dibujos animados “periquitos”. Y, lo mejor, las albóndigas son “pelotas”.
  • Te saludará con un sonoro ”Uep!, no t’havia vist!” (y llevaba viéndote desde el final de la calle).
  • No pone los intermitentes en los giros ‘ni pa Dios’ (a nadie le interesa saber a dónde vas), y circula por el carril central de la autopista, incluso si no hay nadie más.
  • Vá al fútbol a ver al Mallorca solo cuando vienen el Madrid ó el Barça, pero siempre preguntará “i el mallorqueta qu’a fet?”.
  • Si en un restaurante no queda satisfecho de la calidad ó el trato, no se quejará ni llamará al dueño; simplemente no volverá.
  • Si es de Palma se sentirá más seguro en el Bronx que en las verbenas de Binissalem, Sineu ó Consell. Manía que le tienen esos bestias a los “panesillos”.

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Y, desde luego, el mallorquín, aunque lo oculte con modestia, es perfectamente consciente de que vive en el mejor lugar del Mundo, Sa Roqueta.