Este fin de semana con todo el ajetreo que hemos tenido se me había pasado completamente actualizar. El sábado fuimos, al fin, a por las cosas de la habitación de Naika. Primera parada: Ikea. Estanterías, cortinas, cuadros, juguetes, y chuminadas varias. Segunda parada: Leroy Merlín. Pinturas de colorines y perchas a granel.

comprasikea 1 Habemus muebles, segunda parte

¡De compras!

Tercera parada: Hospital (y por ende, enésima cagada de la seguridad social). El piercing del labio se me metió en la carne y no había manera de sacarlo, así que como había un poco de infección no quedó más remedio que ir. Se supone que esta gente debe estar preparada para cualquier situación, y yo al menos les expliqué como hacer para sacar el pendiente con el menor daño posible. Ni caso, procedieron a hacer una carnicería bucal.

 

desastreboca Habemus muebles, segunda parte

Mi boca al salir

Primer asalto: Procede a intentar desenroscar la bola del pendiente. Le digo que pare o va a perder la otra parte del pendiente dentro de la carne, que primero intente sacarla del labio. Sin anestesia, intenta enganchar el reborde de carne que tapaba el piercing con unas tijeras. Fallido, después de 10 minutos de tocarme los ovarios, el señor doctor decide probar con otra cosa.

Segundo asalto: Le pido que me ponga la anestesia porque el dolor empieza a ser jodido. Me pincha una cantidad mínima y sin tan siquiera esperar a que haga efecto, intenta de nuevo con las tijeras. Al ver que sigue sin funcionar, empieza a hurgar con unas pinzas. Fallido.

Tercer asalto: Bisturí, sin anestesia. En vez de hacer un corte limpio para sacar el piercing, el muy animal empieza a rascar con la punta hasta que desgarra la carne. Yo cagándome en su madre. Saca la parte de detrás del pendiente y procede a intentar desenroscarlo. Intento de desenroscar, fallido.

Cuarto asalto: Engancha la parte de dentro del pendiente con unas tenacillas y la enfermera la parte de fuera con otras. Cada uno tirando a un lado. En ese punto, yo cagándome en los muertos de los dos. Después de más de 10 minutos estirándome el labio y pellizcándome la cara y la boca con las tenazas, consiguen deshacerlo. “Por favor, espere en la consulta y le haremos el informe

Quinto y último asalto:Señorita, me temo que habrá que hacerle una analítica. Mientras estaba extrayéndole el pendiente una gota de sangre me ha salpicado. Es el protocolo. Ahora vendrá la enfermera.Me cago en tu puta nación entera. Si te ha salpicado la sangre no es solo porque eres un puto animal que ha intentado arrancarme la boca. Sino que además eres un irresponsable y un gilipollas. Las mascarillas están para algo. Coño ya.
o
Fin.