Y miré la noche, y ya no era oscura…
Tú me hiciste sentir que no valía,
y mis lágrimas cayeron a tus pies.
Me miraba en el espejo y no me hallaba…
yo era sólo lo que tú querías ver
Y me solté el cabello, me vestí de reina,
me puse tacones, me pinté y era bella.
Y caminé hacia la puerta, te escuché gritarme,
pero tus cadenas ya no pueden pararme,
y miré la noche y ya no era oscura, era de lentejuelas.

| Este artículo fue publicado por NecroDoll el 20/01/2008 a las 1:10, y está archivado en Como la vida misma. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. En este momento no se permiten comentarios, pero puedes enviar un trackback desde tu propio sitio. |
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